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sábado, 14 de marzo de 2026

Cuerdas del Alma: el cuarteto cubano que convierte la música en motor de cambio Social

Cuerdas del Alma está llamada a liderar un movimiento donde la música siga siendo lenguaje común y motor de cambio...

Yaimara Portuondo en Exclusivo 14/03/2026
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Cuarteto cubano Cuerdas del Alma
Cuarteto cubano Cuerdas del Alma (Foto: Perfil de agrupación)

Con apenas un año de existencia, el cuarteto cubano Cuerdas del Alma ha logrado lo que muchas agrupaciones sueñan en toda una carrera, alzarse con el Primer Premio del Galardón Agrupación Joven 2025, otorgado por el prestigioso programa iberoamericano Iberorquestas Juveniles.

Este lauro, anunciado por el Instituto Cubano de la Música, no celebra únicamente la excelencia artística; el jurado internacional distinguió a estos cuatro jóvenes entre quince aspirantes por una combinación poco común: una depurada técnica instrumental, la diversidad de sus integrantes y sobre todo un inquebrantable compromiso con su comunidad.

Detrás del galardón hay una historia que comenzó el 12 de febrero de 2024 en Sancti Spíritus, cuando un grupo de guitarristas decidió llevar las aulas a los escenarios. Pronto emigraron a La Habana, donde el proyecto creció hasta convertirse en un cuarteto integrado por miembros de la Asociación Hermanos Saíz, todos formados en la Universidad de las Artes de Cuba.

Hoy, bajo la dirección de Luis Javier García, y con Gleibys Peralta, Abel Pino y José Ángel García en las filas, Cuerdas del Alma ha tejido una red de presentaciones que va mucho más allá de las salas de concierto, han llevado su arte a centros educativos, espacios culturales y comunidades donde la música académica rara vez llega.

Su repertorio es un viaje sonoro sin fronteras, en sus cuerdas conviven obras clásicas con composiciones contemporáneas de Cuba, Brasil, México, España y África, construyendo un puente entre tradiciones que dialoga con el mundo sin perder su identidad.

Pero lo que realmente distingue a esta agrupación es su vocación pedagógica, representada en talleres, clases magistrales y conciertos al aire libre, que  forman parte de su filosofía; democratizar el acceso a la cultura musical, especialmente en contextos vulnerables, convirtiendo cada presentación en un espacio de encuentro y aprendizaje colectivo.

Esa manera de entender la música como herramienta de transformación social fue precisamente lo que inclinó la balanza en el fallo de Iberorquestas. El programa, que promueve la inclusión a través de la práctica orquestal en Iberoamérica, que encontró en estos jóvenes cubanos un ejemplo vivo de su misión.

El jurado valoró no solo su capacidad técnica, sino el modo en que transmiten valores de solidaridad y esfuerzo en cada actuación, sosteniendo una práctica coherente con la filosofía del certamen.

El reconocimiento coloca nuevamente en el centro del debate la solidez del sistema de enseñanza artística cubano, que sigue dando frutos incluso en tiempos complejos. Cuerdas del Alma es prueba de que la academia puede encontrar en la comunidad su escenario más auténtico.

Junto a este galardón, se anunció también el premio Joven Intérprete 2025 para Cuba, que recayó en el músico Kleis González, otro talento formado en la isla que combina excelencia con sensibilidad social.

Ambos lauros funcionan como brújula para las nuevas generaciones: legitiman caminos donde la música es simultáneamente, vocación personal y responsabilidad colectiva.

Para el cuarteto, el premio tiene sabor a punto de inflexión, pero también a agradecimiento. En sus redes sociales, los integrantes expresaron: "Nos llena de orgullo y nos impulsa a seguir trabajando desde Cuba por la música de concierto y el intercambio cultural con nuestra región. “La música continúa".

En las próximas semanas, las ceremonias de entrega en cada país miembro rendirán homenaje a quienes han dedicado tiempo y talento al arte y al trabajo comunitario. Será también la oportunidad para que el público compruebe cómo la cooperación cultural puede fortalecer el tejido social.

Cuerdas del Alma está llamada a liderar un movimiento donde la música siga siendo lenguaje común y motor de cambio. La ruta hacia una excelencia artística y social ya está trazada. Ahora, como ellos mismos sugieren, toca sostener el pulso, abrir más escenarios y lograr que cada acorde sume una historia nueva a ese legado compartido que se escribe, nota a nota, en clave de futuro.


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Yaimara Portuondo


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