Los jóvenes contemporáneos necesitan cada vez más que sus concepciones éticas, políticas e ideológicas sean reforzadas con paradigmas que puedan guiar su conducta en su lucha por un mundo mejor. La educación integral de la juventud no es posible si un ideal que sirva de guía para la acción desde una perspectiva socializadora y este modelo lo encontramos en José Martí, cumbre del pensamiento ético y político en la Cuba del Siglo XIX, portador de un ideal humanista e integral de la Sociedad.
El Maestro fue un vivo ejemplo de conciencia entre el pensamiento y la acción, caracterizado esencialmente por la negación del individualismo. En el proceso mismo de una madurez política e intelectual llegaría asumir a toda la especie humana como la Patria, desde el concepto raigal del decoro y la dignidad, "Patria es Humanidad". Sus dotes intelectuales, el dominio del problema cubano, su ética y su ejemplo de sacrificio constante lo llevaron a convertirse en líder de masas, en político engendrado de unidad y confianza. Cuando profundizamos en la vasta obra martiana reafirmamos que fue un hombre de su tiempo, que comprendió la realidad histórica que le correspondió vivir, época de dominio de los imperios coloniales, las faltas de soberanía nacionales de los pueblos de América, Asia y África, la esclavitud de los hombres. Siente y practica que servir es hacer, que este servicio ha de hacerse con inteligencia y amor.
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La vida de Martí fue como un abrazo amoroso lleno de entrega sin condicionamiento alguno, como cabal expresión de una vida de existencia plena y ello solo se concibe como sostén y búsqueda piadosa de las grandes aspiraciones colectivas. José Martí tenía en cuenta como los sentimientos se expresan en la obra educativa. De sus escritos puede inferirse como la instrucción potencia el desarrollo del pensamiento, mientras que la educación participa de la formación de los sentimientos y valores, sentimientos como el amor, el patriotismo, el optimismo se fijan en la conciencia de los hombres no solo en forma racional, sino también en forma emocional, por esta razón guarda relación con la concepción del mundo y la percepción de éste.
El legado martiano germinó en los hombres de la primera década del Siglo XX cubano, que primero fueron martianos y revolucionarios antes de ser marxistas, fue la generación de Mella, Guiteras conectados simbólicamente a Martí por Baliño, quienes buscaron referentes y encontraron en el ideario martiano la realidad de sus empeños de justicia en sus luchas, esta juventud da un despertar a la conciencia antimperialista y a la lucha por la verdadera independencia de Cuba haciendo realidad el ideario martiano.
Durante la segunda mitad del Siglo XX con la existencia de una República llena de oprobio nacional y subordinación política, económica y cultural a los Estados Unidos. Hizo despertar los sentimientos de nacionalidad e identidad a un grupo de jóvenes que respondieron por un impulso martiano y se decidieron a cambiar el estado de injusticia imperante, la Generación del Centenario resucitando a Martí después de cien años, el reto estaba planteado para la juventud cubana, esta lucha estuvo guiada por Fidel Castro, fiel seguidor del pensamiento de José Martí defendiendo el sueño del Maestro de crear una República independiente, democrática con todos y para el bien de todos.
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La formación de los jóvenes cubanos debe estar sustentada con una sólida educación política, ideológica, estética, cultural, científica y una moral correspondiente a nuestra Revolución Socialista donde esté presente el humanismo, el respeto, la dignidad humana, el bien de los demás. Nadar por las ideas del Apóstol nos permite desarrollar un pensamiento creador, profundo y reflexivo. Asimismo, el legado de José Martí es para los cubanos una necesidad para tratar de interpretar las realidades del mundo y las nuestras, es asumir un pensamiento liberador, su ideario de engrandecimiento y libertad se inspiran en normas de conductas para los pueblos y para los hombres, hombre visto en la creadora conjunción que en él se da de los más claros valores del hombre, concibió la libertad como la realización de las posibilidades externas e internas del hombre, su empleo íntegro y sagrado como tal, su idea primera y última por la que combatió y murió, es el hombre, educar al hombre para el ejercicio de la plena dignidad espiritual.
El pensamiento de Martí es un componente esencial de la ideología de la Revolución Cubana, puede verse desde cualquier campo ético, político, ideológico, pedagógico, estético, en esencia humano, que sus ideas marcaron el camino a los luchadores honestos de diferentes generaciones en la lucha por la liberación nacional y la Revolución Social por lo que es una necesidad estudiar, investigar y promover la vida y obra del más universal de todos los cubanos poniéndose en práctica desde el estudio de la Historia en los primeros niveles de la Enseñanza para lograr formar hombres de bien, quienes serán los continuadores de esta obra revolucionaria sustentada por los principios martianos, marxistas y fidelistas para la preservación y actualización de nuestro Modelo Económico Social Socialista.

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