Entre risas, colores y palabras que despiertan la imaginación, el ideario de José Martí encuentra un nuevo hogar: la infancia. El proyecto comunitario “Los que saben querer” se ha convertido en un puente vivo entre el Apóstol y las nuevas generaciones, demostrando que su legado no solo se estudia, sino que también se juega, se crea y se siente.
Impulsada en la Biblioteca Especializada del Centro de Estudios Martianos por la especialista Paola Sánchez Valdés, esta iniciativa convoca a niños desde el nivel preescolar hasta sexto grado a descubrir a Martí a través de experiencias dinámicas y participativas. Más que enseñar, el proyecto apuesta por formar: cultivar valores, estimular la sensibilidad y despertar el pensamiento crítico desde edades tempranas.
Desde su inicio el 5 de junio de 2024, en el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente con la actividad “Martí y la naturaleza”, el programa ha mantenido un ritmo mensual que combina concursos, narraciones, dramatizaciones y encuentros literarios. Obras como La Edad de Oro y Versos Sencillos sirven de punto de partida para un viaje que crece con cada sesión, trazando una ruta pedagógica diversa y estimulante.
La clave de su éxito reside en una metodología donde el juego y el arte son protagonistas. Dibujos, cartas, cuentos y animaciones se convierten en herramientas para acercar a los niños a la figura martiana, mientras visitas a espacios emblemáticos como la Casa Natal de José Martí, la Fragua Martiana o los Estudios de Animación del ICAIC enriquecen la experiencia con vivencias directas.
El entusiasmo generado ha trascendido el aula. En fechas significativas, el proyecto ha sido invitado al Centro Fidel Castro, donde los niños comparten lecturas, reflexiones y creaciones con estudiantes de diferentes escuelas, ampliando el alcance de esta propuesta educativa.
El impacto también se refleja en la comunidad: familias, docentes e instituciones culturales respaldan una iniciativa que rompe con los esquemas tradicionales de enseñanza. Aquí, aprender no es memorizar, sino experimentar, dialogar y construir significados propios.
Para Paola Sánchez, el mayor desafío ha sido traducir la profundidad del pensamiento martiano al universo infantil sin perder su esencia. Por ello, cada actividad se adapta a la edad: los más pequeños descubren a Martí mediante juegos, dibujos y versos sencillos; los mayores, en cambio, se adentran en ejercicios de reflexión, memoria histórica y creatividad a través de trivias, dramatizaciones y búsquedas literarias.
Los resultados son visibles: niños más curiosos, críticos y sensibles. Pero más allá de cifras o logros académicos, el verdadero valor del proyecto se encuentra en la espontaneidad con que los participantes se apropian del conocimiento. En sus palabras, en su entusiasmo y en su capacidad de asombro.
La propia Paola reconoce que esta experiencia también ha transformado su mirada. En el contacto directo con los niños ha redescubierto la vigencia del pensamiento martiano y la fuerza de su legado. Cada encuentro deja una huella: pequeños que se marchan con nuevas ideas, con alegría y con una conexión más profunda con su cultura.
Con la llegada del verano, “Los que saben querer” prepara nuevas propuestas como la Caza Literaria del Tesoro y el Rompecabezas Histórico, diseñadas para acompañar el tiempo vacacional con aprendizaje y diversión.
Más que un proyecto educativo, esta iniciativa es una siembra. Una forma de hacer que Martí no sea solo una figura del pasado, sino una presencia viva en la sensibilidad y la conciencia de quienes comienzan a descubrir el mundo.

Términos y condiciones
Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.